Bruno De Alto: “Solucionar una falla ambiental también permite mejorar la productividad de las PyMES

Bruno De Alto, director general ambiental de ACUMAR, analizó el impacto productivo en las empresas que logran desarrollar un Plan de Adecuación Ambiental tras ser declaradas como agentes contaminantes. El rol de la RAAC y los vinculadores tecnológicos, la asistencia técnica y económica para resolver disfunciones ambientales. “Para las PyMEs es un aprendizaje repensarse como unidad ambiental sustentable y productiva en todos sus órdenes”, aseguró.

Por Estefanía Cendón

En la segunda parte de la entrevista realizada al presidente de la Red de Adecuación Ambiental de la Cuenca Matanza-Riachuelo (RAAC), De Alto ponderó la actividad desarrollada por los vinculadores tecnológicos y la estructura de esta Red pensada desde ACUMAR como una estrategia de aproximación a las empresas declaradas como agentes contaminantes. “Los vinculadores tecnológicos cuentan con conocimiento territorial sumado a las asociaciones y cámaras que integran nuestra Red, como es el caso de ADIMRA y ENAC. A esto llamamos confianza y capilaridad para llegar al territorio: en vez de intimarlos o enviarles un inspector, estas organizaciones actúan como un nexo”, expresó.

La RAAC no sólo constituye una instancia de mediación entre ACUMAR y la PYME declarada como agente contaminante, también permite reconocer las particularidades de cada caso. “A veces el vinculador llega como un analista PyME, luego se desenvuelve el tema ambiental. Su objetivo es generar la proximidad con ACUMAR, entender por qué la empresa no llegó a armar el Plan de Adecuación Ambiental, no comprende la necesidad de hacerlo o cómo hacerlo. Las razones son muy diversas”, detalló el tecnólogo.

El director de ACUMAR aseguró que, en muchos casos, “una disfunción ambiental puede ser consecuencia de una disfunción productiva general en las empresas”. Asimismo, logró saldar aquella controversia que establece que una producción sustentable acarrea pérdidas: “La falla ambiental claramente es un indicador de disfunción y solucionar estos parámetros permite mejorar la productividad de las PyMES. Este es un momento favorable ya que desde ACUMAR ponemos a favor un conjunto de herramientas para lograr un Plan de Adecuación Ambiental adaptado a cada PYME: la RAAC y sus vinculadores tecnológicos, el acceso a información, la ayuda económica, la ayuda técnica, el involucramiento del INTI y de las universidades en esta Red”.

El especialista en innovación enumeró también las vías de financiamiento disponibles para que las PyMES puedan llevar adelante su proceso de adecuación ambiental: “Contamos con herramientas consolidadas como un Aporte No Reembolsable (ANR). El Ministerio de Desarrollo Productivo desarrolla periódicamente los Programas de Apoyo a la Competitividad (PAC) y hace tres meses se lanzó un subsidio de 1.500.000 pesos para las empresas orientado a cuestiones ambientales. Otra alternativa son los créditos blandos del Banco Provincia. Las tasas de interés son subsidiadas y es posible acceder a ese tipo de créditos una vez que ACUMAR aprueba el Plan de Adecuación Ambiental”

MOTOR ECONÓMICO: ¿Cómo es el desafío que asume la RAAC al acompañar a las PyMES en la producción de un Plan de Adecuación ambiental cuando muchas empresas acarrean dificultades económicas previas a la pandemia?

Bruno De Alto: Los vinculadores tecnológicos cuentan con conocimiento territorial y algún grado de pertenencia en el territorio. Cámaras como la Asociación de Industriales Metalúrgicos de la República Argentina (ADIMRA) o Empresarios Nacionales para el Desarrollo Argentino (ENAC), por ejemplo, forman parte de la RAAC. Esto permite generar una aproximación con aquellas empresas declaradas como agentes contaminantes y que, a su vez, integran esas asociaciones. A esto llamamos confianza y capilaridad para llegar al territorio: en vez de intimarlos o enviarles un inspector, estas organizaciones actúa como un nexo.

Hemos encontrado de todo tipo de casos: muchos establecimientos se sorprendían por estar en la lista de agentes contaminantes, mientras otras empresas cerraron en los últimos años. También, en ciertos casos no saben cómo encarar la situación, motivo por el que destaco el rol de los vinculadores tecnológicos al posibilitar el acercamiento con ACUMAR para comprender en qué situación está la empresa. A veces nos encontramos con problemas sencillos de resolver, en otras situaciones se requiere de financiamiento y la empresa puede sostenerlo, mientras que hay casos en donde la inversión es un obstáculo. En esta última situación los vinculadores están entrenados y les brindan asesoramiento respecto a vías de financiamiento instrumentadas desde el Estado.

ME: ¿Ese financiamiento está orientado a la gestión de tecnología para el tratamiento de residuos?

BDA: Sí. Por ejemplo, puede ser que no cuenten con tratamiento de efluentes líquidos y necesiten armar una planta o, en otros casos, pueden necesitar un filtro. Todo depende de cada situación. Están abiertos todos los canales para adecuarse, pero siempre la normativa y la restricción es la misma.

ME: La RAAC no sólo constituye una instancia de mediación entre ACUMAR y la PYME que fue declarada agente contaminante. También permite reconocer las particularidades de cada caso.

BDA: Cabe destacar que una empresa que presenta un problema ambiental es probable que tenga problemas de gestión general. Por ahí la empresa funciona mal en todo su sistema de gestión y el problema ambiental es una consecuencia más.

A veces el vinculador llega como un analista PYME, luego se desenvuelve el tema ambiental. Su objetivo es generar la proximidad con ACUMAR entender por qué la empresa no llegó a armar el Plan de Adecuación Ambiental, no comprende la necesidad de hacerlo o cómo hacerlo. Las razones son muy diversas. Inclusive, algunos descubren que son agentes contaminantes por razones externas, ya que pueden ser proveedor de algún grupo multinacional o exportan y sus clientes se lo señalan.

 

ME: Hay una tendencia a creer que una producción sustentable, amigable con el ambiente, genera pérdidas. No obstante, lo que en algunos casos se percibe como una gran inversión (desarrollar un plan de adecuación ambiental) puede significar mejoraras significativas a nivel productivo.

BDA: Es así. Por un lado, en cualquier espacio productivo que se dedica a la exportación estas cuestiones no se discuten. Sin un plan de adecuación ambiental no hay negocio, se pierden clientes sin un orden en la empresa. Aunque en el mercado interno la situación no es tan así, debemos reconocer que hoy la conciencia ambiental traspasa la sociedad. Sin ir más lejos, en ACUMAR tenemos un sistema de denuncia pública en donde son los mismos vecinos quienes se comunican.

Una disfunción ambiental es también consecuencia de una disfunción productiva general en las empresas. Esto puede generar pérdidas a nivel de los desechos, rechazo de calidad de los clientes, mal uso de la energía eléctrica, mal uso de política de proveedores, etc. Se pierde por todos lados. La disfunción ambiental es fruto de otro conjunto de disfunciones productivas, organizativas y económicas. El vinculador también observa otros parámetros y le abre la puerta a otras asistencias técnicas en estos casos.

ME: Además de mejorar el funcionamiento de la empresa, ¿qué otros beneficios aporta desarrollar un Plan de Adecuación Ambiental?

BDA: Para las PyMEs es un aprendizaje repensarse como unidad ambiental sustentable y productiva en todos sus órdenes. De otro modo es un parche. La falla ambiental claramente es un indicador de disfunción y solucionar estos parámetros permite mejorar la productividad de las PyMES.

Este es un momento favorable ya que desde ACUMAR ponemos a favor un conjunto de herramientas para poder lograr un Plan de Adecuación Ambiental adaptado a cada PYME: la RAAC y sus vinculadores tecnológicos, el acceso a información, la ayuda económica, la ayuda técnica, el involucramiento del INTI y de las universidades en esta red.

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ME: ¿Cómo es el acceso al financamiento para desarrollar la adecuación ambiental?

BDA: Contamos con herramientas consolidadas como un Aporte No Reembolsable (ANR). El Ministerio de Desarrollo Productivo desarrolla periódicamente los Programas de Apoyo a la Competitividad (PAC) y hace tres meses se lanzó un subsidio de 1.500.000 pesos para las empresas. El mismo está orientado a cuestiones ambientales, ya que una de las actividades que permite financiar son los Planes de Adecuación Ambiental. A través de los vinculadores tecnológicos se desarrolla el Plan de Adecuación que, luego de obtener la aprobación de ACUMAR, permite que desde el Ministerio de Desarrollo Productivo te asignen el financiamiento.

Otra alternativa, por ejemplo, son los créditos blandos del Banco Provincia. No es una línea especial en este sentido, pero sirve para aquellos planes que requieren de mayor inversión. Las tasas de interés son subsidiadas y es posible acceder a ese tipo de créditos una vez que ACUMAR aprueba el Plan de Adecuación Ambiental.

 

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