Fuente: Periferia

ACUMAR presentó una guía sobre el tratamiento de aguas para la adecuación ambiental

El organismo encargado de controlar la contaminación del Matanza-Riachuelo presentó la iniciativa con la que buscan lograr la adecuación ambiental de las industrias de la cuenca. El aporte de la UNSaM.

ACUMAR, el organismo encargado de controlar la contaminación de la cuenca Matanza-Riachuelo, presentó hoy la “guía sobre el tratamiento de aguas para la adecuación ambiental”.

Es un documento destinado para las industrias consideradas “contaminantes” que se encuentran en la cuenca avancen con sus planes de adecuación en el marco del Plan Integral de Saneamiento Ambiental. “La guía busca brindar una herramienta de orientación técnica accesible a las empresas de la cuenca para fortalecer los procesos de toma de decisiones y así depurar sus aguas residuales cumpliendo con la normativa vigente”, explicaron desde el organismo.

La guía fue elaborada con el aporte del Instituto de Investigación e Ingeniería Ambiental (3iA), perteneciente a la Universidad Nacional de San Martín (UNSaM), y apunta a uno de los tres factores que generó la contaminación en el Matanza-Riachuelo, durante los últimos 200 años: la acción industrial.

Periferia estuvo en el encuentro y dialogó con Bruno De Alto, Director General Ambiental de ACUMAR, quien sostuvo que “lo que notamos es que había falta de información organizada, orientada y ubicada en el tiempo, en sentido de la normativa vigente respecto del tratamiento de efluentes líquidos en la cuenca”. De Alto explicó que “las guías van a estar en la web y es un compendio de recomendaciones y buenas prácticas sin complejidad técnica para que las empresas sepan qué hacer para estar dentro de la normativa”.

El objetivo de ACUMAR es que las industrias se ajusten a la normativa vigente, y por eso, en 2020 creó la Red de Adecuación Ambiental de la Cuenca Matanza-Riachuelo (RAAC).

Periferia dialogó, también, con Alberto Briozzo, miembro del comité ejecutivo de la RAAC por la Universidad del Oeste y coordinador de uno de los equipos de vinculadores, quien explicó que “esta guía tiene dos objetivos que son fortalecer las capacidades técnicas de ACUMAR y de los vinculadores tecnológicos que van a las empresas y que ayudan a las empresas a que salgan de la situación de agentes contaminantes y presenten su plan de adecuación ambiental y por otro lado, es una herramienta de orientación técnica muy accesible a las empresas para que conozcan cuáles son las características que deben tener las aguas residuales de acuerdo con la normativa vigente”.

El documento se enmarca entre los objetivos del Plan Integral de Saneamiento Ambiental que define las acciones tendientes a cumplir con “la mejora de la calidad de vida de los y las habitantes de la cuenca; recomponer el ambiente en aire, agua y suelo; y prevenir daños futuros”.

Bruno De Alto, Director General Ambiental de ACUMAR

“Lo que notamos es que había falta de información organizada, orientada y ubicada en el tiempo, en sentido de la normativa vigente respecto del tratamiento de efluentes líquidos en la cuenca”

Bruno De Alto, Director General Ambiental de ACUMAR

Periferia dialogó, también, con Alberto Briozzo, miembro del comité ejecutivo de la RAAC por la Universidad del Oeste y coordinador de uno de los equipos de vinculadores, quien explicó que “esta guía tiene dos objetivos que son fortalecer las capacidades técnicas de ACUMAR y de los vinculadores tecnológicos que van a las empresas y que ayudan a las empresas a que salgan de la situación de agentes contaminantes y presenten su plan de adecuación ambiental y por otro lado, es una herramienta de orientación técnica muy accesible a las empresas para que conozcan cuáles son las características que deben tener las aguas residuales de acuerdo con la normativa vigente”.

El documento se enmarca entre los objetivos del Plan Integral de Saneamiento Ambiental que define las acciones tendientes a cumplir con “la mejora de la calidad de vida de los y las habitantes de la cuenca; recomponer el ambiente en aire, agua y suelo; y prevenir daños futuros”.

“A nosotros no nos interesa que la empresa quede en situación de sanción, sino que salga por la vía de la adecuación”

Bruno De Alto, Director General Ambiental de ACUMAR

El objetivo: 700 empresas

El Director General Ambiental de ACUMAR explicó que “a nosotros no nos interesa que la empresa quede en situación de sanción, sino que salga por la vía de la adecuación” y especificó que “hay 5.300 empresas se empadronaron. De ellas, 1400 fueron históricamente sancionadas, de las cuales quedan 700 aún sin adecuar. Estamos trabajando para seguir bajando esa cantidad, y esta herramienta apunta a eso”.

La adecuación ambiental de las empresas es clave en el Proyecto Integral de Saneamiento Ambiental del organismo. Sin embargo, otros dos son los factores que completan el actual escenario del ecosistema ambiental de la cuenca Matanza-Riachuelo: la ineficaz infraestructura para el tratamiento de los efluentes cloacales y los residuos arrojados al cuerpo de agua. El Matanza-Ruachuelo atraviesa 14 municipios y 9 comunas a lo largo de 64 kilómetros del principal conglomerado urbano de Argentina. La situación ambiental afecta a 4.500.000 personas.

La guía sobre el tratamiento de aguas

La iniciativa fue presentada en el Salón de Bomberos Voluntarios de La Boca, y contó con la presencia de la coordinadora de Adecuación Ambiental de ACUMAR, Laura Pessoa, el Director General Ambiental de ACUMAR y presidente de la RAAC, Bruno De Alto, la directora de Vinculación y Transferencia Tecnológica del Instituto de Investigación e Ingeniería Ambiental (3iA) de la Universidad Nacional de San Martín (UNSaM), Vera Mignaqui, y la decana de la Escuela de Hábitat y Sostenibilidad, Susana Larrondo.

Además, estuvo presente Alejandro Faillace, en representación de la Asociación de Empresarias y Empresarios Nacionales para el Desarrollo Argentino (ENAC) y referentes de cámaras empresarias, asociaciones civiles, técnicos y especialistas dedicados a la adecuación ambiental, entre el centenar de personas que asistieron al evento.

Durante la exposición, Pessoa explicó que “la guía surgió como idea en 2020 viendo la necesidad de tener una herramienta para poder consultar sobre este tema de aguas residuales, allí nos contactamos con la UNSaM e hicimos los primeros talleres y surgió tener esta herramienta, hicimos el convenio, y estuvimos trabajando un año y medio recopilando toda la información sobre aguas residuales”.

“El objetivo que le pusimos a esta guía parte un poco de la necesidad de las empresas por ver el tipo de tratamiento que pueden tener en sus aguas residuales dependiendo del rubro, porque registran que invirtieron mal, y entonces no les están dando los valores dentro de los parámetros vigentes, o no saben qué camino tomar”, explicó Pessoa, sobre la guía que puede ser consultada desde el sitio de ACUMAR.

El organismo apuntó que no se trata únicamente de una normativa, sino de un proceso de concientización, comprendiendo el ecosistema de la cuenca, los daños que causan y los problemas que generan para las personas, si se tiran las aguas sin tratar.

Pessoa aseguró que “es muy importante el trabajo que realiza la Red de Adecuación Ambiental porque van a poder llevar esta herramienta a las empresas”.

El aporte de la UNSAM

A su turno, la directora de Vinculación y Transferencia Tecnológica del 3iA, de la UNSaM, Vera Mignaqui, explicó el trabajo de investigación y seguimiento desarrollado desde la casa de altos estudios en colaboración con el organismo, para la confección de la guía. “Lo que hicimos fue relevar entre una serie de sectores y actividades económicas cuáles eran los procesos típicos de producción, y en función de eso los impactos ambientales que suelen generar”.

Desde el centro de investigación apuntaron a identificar si las empresas generaban residuos sólidos, emisiones gaseosas y efluentes líquidos. Pero, además, registraron los casos en los que las empresas habían iniciado el proceso de tratamiento.

“En su mayoría todos generan impactos ambientales, pero todos coincidían en tener efluentes líquidos que requerían ser tratados”, dijo Mignaqui, y sostuvo que “lo que hicimos fue buscar cuáles eran las características de esos efluentes y qué contaminantes solían estar fuera de norma y luego cuáles eran los tratamientos usuales que debían aplicarse para que esos efluentes se vuelquen cumpliendo con las normativas”.

ACUMAR adaptó esa información al público objetivo de las empresas. “Es claro que las actividades productivas tienen impactos ambientales y esos impactos deben gestionarse como primer gran mensaje para la toma de conciencia que trae la guía”, dijo Mignaqui, y sostuvo que “uno de los cuadros de la guía que se va a encontrar es cuáles son los contaminantes que suelen estar presentes en los efluentes y cuáles están fuera de normativa”. Esto permite conocer qué parámetros suelen estar fuera de norma en ese sector productivo. Esto se cruza con parámetros de Provincia y de Ciudad Autónoma de Buenos Aires para que las empresas conozcan si están, o no, fuera de norma.

“Si se van a tomar el trabajo de diseñar una planta de tratamiento, esta guía ofrece la posibilidad de que lo hagan con el límite más estricto, para poder establecer los criterios y ver qué normativas tendrían que cumplir”, dijo Mignaqui.

¿Por qué la guía?


La guía facilita, además, el conocimiento para los empresarios sobre qué equipos hay para remover esos contaminantes y qué secuencias de tratamiento tiene que haber en función de los componentes que suelen estar fuera de normativa para ese sector industrial. Pero, además, introduce que se va a solicitar desde ACUMAR, a la hora de exigir un plan de adecuación ambiental.

El plan de adecuación, justamente, debe incluir la inscripción del proceso, la caracterización del efluente, el balance de agua de la empresa y el diseño de la planta de tratamiento. “Muchas veces sucede que la persona que tiene que contratar el servicio de diseño de una planta de tratamiento de efluentes no sabe que exigirle al profesional que va a realizar el diseño, y la guía brinda esa herramienta”, sintetizó Mignaqui, quien apuntó que “este tipo de proyectos además aporta aprendizaje y conocimiento para la universidad”.



Articulación UNSaM-ACUMAR

ACUMAR, el 3iA y la Escuela de Hábitat y Sostenibilidad de la UNSaM tienen un historial de trabajo conjunto de años, y esta guía responde a esa articulación. A su vez la UNSAM desarrolló guías técnico operativas para el control y la fiscalización de industrias y un trabajo de monitoreo de indicadores biológicos y de calidad de suelos en un ex basural a cielo abierto, recuperado en el Municipio de Marcos Paz y en el Municipio de Las Heras. A su vez, la universidad tiene un acuerdo para la formación de recursos humanos calificados con el organismo. “Estas acciones de vinculación son una fuente importante de formación de recursos humanos a través de la participación de estudiantes de ingeniería ambiental próximos a graduarse y también de investigadores e investigadoras y docentes, que se vinculan con la realidad en sus múltiples dimensiones”.

La mirada de las empresas

Por último, Alejandro Faillace, representante de la ENAC, planteó la mirada de las empresas que están siendo visitadas por los vinculadores tecnológicos y destacó: “Me parece importantísimo una herramienta de estas características, para seguir despejando situaciones grises que había en la forma de adecuarse de las empresas”. Faillace sostuvo que “me parece fundamental para el empresario que tiene que adecuarse, para el profesional que va a actuar porque indica claramente los procedimientos que se van a utilizar. Ya no caben dudas de qué cosas debe exigirle, y permite a los empresarios cuando tengamos que introducirnos en un proceso de adecuación, tener claro qué es lo que ACUMAR requiere”. Faillace concluyó que “la articulación de ACUMAR y las pymes, según la experiencia de los últimos dos años, es virtuosa, porque nos encontramos con un organismo abierto, porque nos encontramos con múltiples interacciones a través de la RAAC”.